Rechazo de la oposición tras el anuncio de la reforma judicial. Tras negarse a asistir a la Casa Rosada para participar del acto donde la Presidenta brindó detalles sobre la iniciativa, legisladores del arco político disidente lanzaron sus críticas al proyecto
Nutos después de que la presidenta Cristina Kirchner diera a conocer las iniciativas del Gobierno que apuntan a «democratizar la Justicia», miembros del arco opositor manifestaron su rechazo a las medidas.
Muchos ya habían expresado su disidencia con el proyecto al rechazar, días atrás, la invitación de la Casa Rosada para asistir al acto donde la primera mandataria informaría sobre la iniciativa. Es el caso de los diputados nacionales Fernando Pino Solanas (Proyecto Sur) y Elisa Carrió (Coalición Cívica ARI). «Lo único que quiere el Gobierno es tener los dos tercios del Consejo de la Magistratura para nombrar, acusar y destituir jueces», afirmaron. Asimismo, señalaron que «la impunidad de la que gozan los funcionarios y empresarios, amigos del poder se encuentra ‘garantizada’ por la ineficiencia judicial y los agentes corruptos que operan en la Justicia».
A esa línea se sumó el diputado nacional Omar Duclós (GEN/FAP), miembro de la Comisión de Asuntos Constitucionales de la Cámara baja: «¡Confirmado! El «vamos por todo» llegó a la Justicia», dijo a través de un comunicado. «El sometimiento de la Justicia a partir del control absoluto del Consejo de la Magistratura me parece que es el mal mayor», añadió.
El diputado del Frente Peronista, Alfredo Atanasof, advirtió que «la Presidenta busca la kirchnerización de la Justicia y [.] obliga a los jueces a hacer campaña política». Desde el mismo bloque, Claudia Rucci consideró que el proyecto «un intento de controlar a la Justicia».
Por su parte, el diputado Federico Pinedo (Pro), dijo a través de un comunicado: «Se confirma lo que veníamos diciendo. Con esta reforma el kirchnerismo quiere poner jueces adictos para que fallen a su favor. La propuesta del Gobierno viola groseramente la Constitución Nacional», concluyó.
Fuente: La Nación
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